Una quinta parte del petróleo que se comercializa en todo el mundo debe atravesar el estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico. Se trata de uno de los corredores energéticos más importantes del planeta, por eso la escalada del conflicto bélico en la zona tiene una incidencia directa no solo en la vida de las personas sino también en el comercio global. Para quienes viven a miles de kilómetros, la consecuencia más evidente es el encarecimiento de los combustibles y de otros muchos productos de consumo diario. ¿Por qué sucede esto?

¿Por qué suben los precios del combustible y los bienes de consumo?
Aunque las implicaciones de una situación tan indeseada y compleja como la que estamos viviendo son numerosas, la respuesta sencilla es que, de entrada, los trayectos de transporte marítimo se alargan, y eso significa más días de viaje, más combustible consumido (y más caro), más gastos de personal y en los seguros que cubren los posibles daños a la mercancía.
Como los barcos que, en condiciones normales, en el trayecto entre Europa y Asia transitarían por el Canal de Suez ahora tienen que hacerlo rodeando África por el cabo de Buena Esperanza, la ruta puede alargarse en miles de millas náuticas y suponer cientos de miles de litros de combustible más. Por ejemplo, un buque de contenedores de mercancía que cubre la ruta entre Singapur y Róterdam, en condiciones normales, necesita 34 días de viaje para recorrer las 8.233 millas que separan a ambos puertos a través del Canal de Suez. La alternativa por el cabo de Buena Esperanza alarga el trayecto en unas 3.500 millas náuticas y nueve días.
Las navieras encarecen los fletes
Por otro lado, como las aseguradoras están aplicando recargos por la guerra o directamente han dejado de cubrir la carga que pretenda transitar por el golfo Pérsico, las navieras también han encarecido los fletes. Para los agentes transitarios como Startrans, el impacto es grande. Como expertos en transporte marítimo internacional, seguimos la situación al minuto, con el fin de ofrecer a nuestros clientes las mejores soluciones en función del destino y las características de la carga.
El 80 % del comercio mundial se mueve por barco, de modo que cuando los conflictos geopolíticos se agravan y se expanden las consecuencias son múltiples. A los efectos ya mencionados, podemos añadir los retrasos en los envíos, la congestión en los puertos alternativos y la volatilidad en los precios de las materias primas. En conclusión, toda la cadena de suministro queda afectada y, por tanto, también todos los agentes que cumplen algún papel en ella.
En Startrans continuamos trabajando con la misma voluntad de servicio y profesionalidad de siempre, con la esperanza de que la situación mejore lo antes posible. Primero, porque lamentamos las consecuencias de cualquier guerra, y, después, porque queremos evitar en la medida de lo posible repercutir en nuestros clientes el encarecimiento de las operaciones. Si tienes cualquier consulta, te invitamos a que contactes con nosotros.