El conflicto en el Estrecho de Ormuz mantiene la inestabilidad en el comercio marítimo mundial

El Estrecho de Ormuz continúa siendo el epicentro de la crisis del comercio marítimo mundial. Según recoge la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), como consecuencia de la guerra en Irán el tránsito de buques por el estrecho cayó un 95 %, mientras que los precios del petróleo, el gas y los combustibles marinos, así como las tarifas de los buques cisterna y las primas de seguros aumentaron considerablemente.

Los bloqueos al tráfico impuestos por Irán y Estados Unidos como medidas de presión y represalia en el conflicto han supuesto que más de 850 barcos estén atrapados en la zona, con la evidente repercusión que ello está teniendo en las cadenas de suministro no solo de combustibles, sino también de materias primas y componentes industriales. Hay que recordar que por Ormuz circula el 20 % del comercio mundial de petróleo y volúmenes muy significativos de gas natural licuado y fertilizantes, entre otros bienes de consumo.

Descenso del precio de los fletes

Aunque el World Container Index (WCI) de Drewry acumula la tercera semana de descenso en los precios de los fletes, que se sitúan en 2.216 dólares por contenedor de 40 pies, las tensiones en el Golfo Pérsico mantienen en alerta a las navieras, obligadas a ajustar rutas y precios de forma activa. Según la consultora, «a pesar de los elevados costes de combustible y los riesgos geopolíticos, los fletes permanecen en un descenso sostenido por el exceso de capacidad y una baja demanda». Entre las medidas adoptadas para gestionar la situación, las navieras están anunciando blank sailings, lo que va a suponer un descenso de la capacidad en mayo del 3 % en las rutas entre Asia y el norte de Europa y del 10 % entre Asia y el Mediterráneo.

La prolongación del clima bélico agrava la inestabilidad del mercado. Anuncios como «Project Freedom», la operación que ha presentado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para desatascar el Estrecho de Ormuz, habrá que ver cómo evolucionan. Irán ha respondido que el acompañamiento de barcos de mercancías por parte de buques militares será considerado una violación de la tregua, y en este intercambio de advertencias y amenazas la solución al actual cuello de botella del comercio internacional no parece acercarse.

Afectación al tráfico aéreo

No solo hay que fijarse en el tráfico marítimo, pues el cierre de Ormuz está afectando también a la aviación comercial. El encarecimiento del queroseno, que ha duplicado el precio desde el inicio de la guerra, está llevando a las aerolíneas a cancelar miles de vuelos. Lufthansa ha anunciado el recorte de 20.000 vuelos de corta distancia durante el verano, lo que supone 120 cancelaciones diarias. La razón se encuentra en que más del 40 % del combustible que utilizan los aviones europeos procede de los países del golfo. La situación es tan preocupante que el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, alertaba a mediados de abril que a Europa «le quedan unas seis semanas de combustible para aviones».

Como respuesta, la Comisión Europea ha creado un Observatorio de Combustibles para hacer el seguimiento de la producción, las importaciones, exportaciones y los niveles de existencias. También la UNCTAD ha puesto en marcha el Tablero del Estrecho de Ormuz, que reúne indicadores actualizados sobre transporte marítimo, alimentos, energía y finanzas. La última Actualización Mundial del Comercio del organismo de Naciones Unidas advertía que el impulso con el que comenzó el año ha quedado paralizado por la creciente fragilidad que comporta la incertidumbre geopolítica, lo que afecta a las perspectivas de inversión, demanda y desarrollo económico.

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